El espacio de los músicos

Orquesta es una palabra de origen griego que significa “lugar para danzar” o reservado al coro, lo que con el paso del tiempo se ha transformado como la zona de los músicos. Además del espacio que comprensiblemente requiere la orquesta sinfónica en cualquier teatro o sala, la misma también demanda de un director y un promedio de 80 músicos, aunque dependiendo del concierto, algunas veces pasa de los cien ejecutantes.

En vista de que cualquier agrupación requiere organización y ajustes, en el siglo XIX nació la figura del director de orquesta, con la finalidad de fijar el tiempo de la obra, reinterpretar la partitura y la introducción de cada instrumento para lograr una buena ejecución de la pieza. En la actualidad, el director o directora de orquesta se encarga igualmente de coordinar los tiempos de los distintos instrumentos y generalmente, quien ocupa ese cargo, fue un ejecutante virtuoso de un instrumento como solista. El encargado de dirigir la orquesta usa la batuta en la mano derecha y gracias a este fino palillo todos los músicos pueden ver sus indicaciones.

Estructura orquestal

Si algo en el mundo artístico cuenta con una férrea estructura o formación es una orquesta. Así el espectador se encontrará siempre con cuatro grupos de ejecutantes. Los primeros a ver son los encargados de los instrumentos de cuerdas (violines, violonchelos, violas, contrabajos, arpas y pianos); le siguen los de madera (flautas, flautines, oboes, clarinetes, fagotes, contrafagotes y cornos); metal (trombones, trompetas, trompas y tubas) y, por último, percusión (timbales, redoblantes y otros). La ubicación de cada sección de instrumentos está predeterminada en la sala. En este caso, se está hablando de la configuración de una orquesta sinfónica y no de música popular.

Una orquesta por definición es sinfónica y cuando se le llama filarmónica es para ratificar que una orquesta es para los “amantes de la música”; pero en esencia todas las orquestas filarmónicas son sinfónicas, aunque en sus inicios las filarmónicas estaban formadas por aficionados a la música clásica y no necesariamente eran músicos académicos. Es allí donde nació la dualidad que hoy día ya está superada puesto que las orquestas están conformadas por músicos de formación y no autodidactas.

Contacto visual

Ya instalada la orquesta y momentos antes de dar inicio al concierto, los músicos afinarán sus instrumentos y recurrirán al diapasón de 440 vibraciones por segundo que suelen hacer antes de que el director salga a escena y se dé inicio definitivo al concierto que, dependiendo de la obra, podrá durar entre una y dos horas.

El director o directora de orquesta estará en contacto visual y auditivo con todos los músicos pero con frecuencia se dirigirá al concertino, es decir, al solista de la sección de violines. En contraposición estará el ripieno, que vendría a ser el cuerpo de instrumentos que sirven de acompañamiento durante el concierto.

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