El romanticismo del vals

Desde el mundo de las orquestas, es posible interpretar cualquier pieza clásica, incluyendo al vals. El perfeccionamiento industrial de los instrumentos en el siglo XIX, le permitió al músico, más allá de buscar la estética ideal, salir de sus ciudades solo con las partituras en la mano sin necesidad de trasladar pesados objetos musicales. Ahora, tenían más oportunidades de ofrecer sus conciertos por doquier y aprender nuevas lecciones e intercambiar experiencias en academias especializadas que sin duda repercutirían en su quehacer creativo.

Son otros tiempos y se sientan los cimientos de una concepción distinta de la ópera y la aparición de un nuevo género, también para orquesta: el vals, surgido del ingenio de Carl Maria von Weber y su obra instrumental “Invitación al vals” en 1819 y puesta en escena por el ballet ruso con la expresión artística de Nijinski con el título “El espectro de la rosa”.

2>Legado de los Strauss

Las andanzas del vals se extienden y hoy es un sonido universal que atesora una manifestación popular que el Romanticismo musical eternizó. Hablar de vals es también evocar a Johann Strauss (1804-1849), padre y Johann Strauss (1825-1899) hijo, quienes divulgaron esta novedad musical a lo largo y ancho de Europa con una orquesta de 28 músicos comprometidos con estas melodías románticas, sencillas y bailables.

Johann Strauss, hijo, aparte de seguir con la labor de divulgación del vals, se adentró en el mundo de la composición y escribió 479 valses. Además de Strauss, Frederic Chopin también se vio seducido por el vals, o al menos por la palabra, porque sus composiciones no invitan al baile sino a la imaginación fruto de sus recuerdos.

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