Cuatro mujeres con firma de jazz
En las primeras décadas el siglo XX, el protagonismo de la mujer no traspasaba las cuatro paredes del hogar y presentarse o actuar en un local nocturno no era bien visto. Sin embargo, hubo mujeres que rompieron las reglas, sin que por ello dejaran de ser respetables, y se aventuraron en el mundo de la música, especialmente en el del jazz.
Inicialmente eran solo coristas, las que acompañaban a la voz principal en los grupos masculinos. Era la parte estética de la presentación, pero como el talento vocal es difícil de esconder, las noches del jazz vieron nacer y oír las voces de Gertrude “Ma” Rainey, Mamie Smith, Ida Cox, Alberta Hunter, Ethel Waters, Sarah Vaughan, Lil Hardin, Billie Holiday y Ella Fitzgerald, por solo mencionar algunas que no solo fueron cantantes reconocidas sino también arreglistas de sus propios temas.
Lil Harlin
Lil Harlin (1898-1971) era pianista, compositora y vocalista y para más detalles, esposa de otro grande del jazz: Louis Armstrong, conocido mundialmente. También fue la primera mujer en dirigir una banda de jazz en Chicago en los años 20 del siglo pasado.
Ella Fitzgerald
Ella Fitzgerald (1917-1996), conocida como la irrepetible “Lady Ella” fue la primera intérprete afroamericana en ganar un Emmy (1958). Su formación vocal fue en el coro de la iglesia y allí recibió las primeras clases de piano y canto, obviamente, su debut en el mundo del jazz fue en el Harlem Apollo de Nueva York y de allí su voz se expandió dejando un gran legado en el mundo del jazz.
Billie Holiday y Sarah Vaughan
Otras inmortales del jazz fueron Billie Holiday (1915-1959) y Sarah Vaughan (1924-1990). Ambas dieron sus primeros pasos en Harlem. La primera grabó cerca de 200 canciones con un sentido rítmico impecable, emocional y voz sugestiva, melancólica. La segunda, también forma parte de las voces del jazz por su depurado estilo, tono grave, improvisación y una tesitura vocal poco común que la llevaron a alcanzar el éxito.
Estas mujeres, como tantas otras, salieron de casa e hicieron sentir su querencia musical. Al final, ellas marcaron la diferencia y abrieron el camino a futuras generaciones. Fueron grandes y regalaron al mundo su talento vocal, enfrentaron múltiples desigualdades, pero sus voces femeninas se impusieron y dejaron un gran legado musical que popularizó más el jazz. Triunfaron en un mundo de hombres y en una sociedad marcada por el racismo.